En España tienen corridas de toros en Kazakstán peleas de perros
ALMATY- Dos perros enormes – un pastor asiático y otro del Cáucaso-están en pie hocico contra hocico en medio de un gran corral,
gruñendo y midiéndose el uno al otro. El empate no dura mucho. En unos segundos, los animales están erguidos sobre sus patas traseras, retorciéndose y chocando las cabezas a medida que la batalla se desarrolla.
La sangre se hace pronto visible en los dientes, cuello y orejas. Salpica la nieve fresca en el suelo de la zona de lucha. Esta es la
tercera vez que estos dos perros se enfrentan el uno con el otro. Por ahora, cada uno de ellos ha ganado una pelea.
Rodeando la zona acotada para la lucha, de unos 20 metros cuadrados, unos 200 espectadores, en su mayoría hombres jóvenes, animan con
gritos a su favorito, le dan consejos a voz en grito a los perros y sus dueños, discuten las cualidades de las distintas razas y hacen alguna que otra pequeña apuesta.
Esta es la sede oficial del Servicio “Zholbars” de Kazakstán, C=lub de perros pastores y de pelea, donde fornidos hombres de Asia Central y
el Cáucaso se reúnen cada domingo a lo largo del invierno para ver esta exhibición canina.
En los alrededores de las oxidadas paredes metálicas del recinto, se pueden ver atados a numerosos perro de aspecto fiero, dando tirones y
jadeando ante sus cuidadores para poder llegar a cualquier otro perro que esté cerca. Fornidos pitbulls y Staffordshire bull terriers se alinean junto a
mastines; pastores del Cáucaso corpulentos y de pelo largo miran con desconfianza a los de raza asiática –también grandes, pero de pelo
más corto y con un muñón por rabo-.
La mayoría muestra cicatrices de batalla. La cabeza de un pitbull marrón parece hecha de retales, llena de tajos rosados hechos por sus
enemigos. Claramente, está deseando volver a la pelea.
No hay nada de furtivo en este acontecimiento semanal -el equivalente a un día en las carreras en Europa- como sería el caso en países
donde el indiscutiblemente brutal “deporte” está prohibido.
El presidente del Club Timirbek Kaptin dijo que las peleas de perros no están prohibidas por las leyes de Kazak, explicando que es parte
de la herencia cultural centroasiática, junto con la caza con halcones y la práctica de antiguos deportes a caballo.
“Occidente considera esto ilegal, ya lo sabemos”, dijo a las afueras del recinto, listo para recoger los 100 tenge (0.70 dólares) del
precio de la entrada.
Los espectadores observan mientras dos perros ensangrentados pelean en la capital de Kazakstán.
“Pero en Asia central, esta es nuestra tradición y lo ha sido durante siglos, junto con halcones, camellos y caballos. En España tienen
corridas de toros. En Kazakstán, tenemos peleas de perros.”
Nos cuenta leyendas de cómo los perros pastores asiáticos, llamados “tobet” en Kazak, protegían al ganado de los lobos y
leopardos de las nieves para sus dueños nómadas, mucho tiempo antes de que la vasta región de Asia Central que está entre Rusia, China e
Irán fuera ocupada por los rusos.
No todo el mundo está de acuerdo. Un espectador dijo que aunque pueda ser natural para algunas razas de perros el proteger al ganado
de depredadores, no había nada de natural en poner a un animal contra otro en un ring.
“La única parte que los perros tuvieron en nuestra tradición fueron los borzois rusos cazando con halconeros a caballo”, dijo Kurmangazy,
conduciendo de regreso a la gris capital comercial de Kazakstán, Almay. “Esto se está promocionando como una tradición Kazak, pero en realidad no es más que una manera para que la gente joven gane dinero”.
Joy Leney, directora para Europa y Asia de la Sociedad Mundial para la Protección de los Animales, declaró en conversación telefónica
desde Londres que hoy en día está ampliamente aceptada la creencia de que los animales tienen sentidos y sentimientos similares a los de
los seres humanos, y por lo tanto los deportes como la pelea de perros son una barbaridad.
“Trabajamos para conseguir legislación apropiada, ya que sin ese marco no tenemos ninguna probabilidad de convencer a la gente.
Actividades como las peleas de perros son bárbaras y están anticuadas”, dijo.
La lucha entre Pantos, el fino pastor asiático de color gris, y Karagyos, su magnífico primo blanco del Cáucaso, está igualada.
Pantos, de tres años de edad, lleva inicialmente la ventaja al atrapar la gruesa parte de atrás del cuello de Karagyos en una
especie de agarre-tornillo y forzándole a volcar de modo aparentemente sumiso. Pero Karagyos se libera de las poderosas mandíbulas una y otra vez, y a cambio, hunde sus enormes dientes en las orejas de su enemigo, sus patas traseras y su cuello, en una pelea cada vez más sangrienta.
Tras 20 minutos de intensa violencia, los dos furiosos perros están exhaustos. Se miran con recelo y jadean para recuperar el aliento,
aparentemente contentos de dejarlo por hoy. Pero sus dueños tienen otros planes. Empujan a los animales ensangrentados el uno contra el otro y les animan a no dejar dudas sobre quién es el ganador, mientras la multitud les lanza gritos de ánimo.
Pero el juez declara un empate, y tras tres encuentros todavía no hay base suficiente para decidir entre los dos.
Mijail, el dueño de 43 años de edad del llamado muy acertadamente Tyson, un Stafforshire fiero y sin miedo a nada que despachó rápidamente a su oponente de mayor tamaño, dijo que todavía está poniendo a prueba a su perro de 18 meses de edad.
“En esta pelea no había dinero”, dijo Mijail. “Sólo es su segunda vez. En el primer combate, al otro perro se le rompió el cuello, y
murió casi inmediatamente después del inicio de la pelea, así que no me sirvió de mucho”.
Las apuestas entre los dueños van desde unos cuantos dólares a varios miles, aunque la única apuesta reconocida en este día en particular
fue de 100 dólares, cantidad muy por encima del sueldo mensual en esta antigua república soviética, rica en petróleo pero golpeada por la pobreza.
Varios espectadores hablaban en voz baja de la pelea legendaria entre Dzhinn, un pastor del Cáucaso y multi-campeón de Kazak, y un pitbull
de Rusia. Dzhinn ganó, pero los visitantes no se fueron muy contentos: se dice que la apuesta era de 75.000 dólares.
FUENTE : http://es.groups.yahoo.com/group/amigosdelpastordelcaucaso/message/334







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