¿Qué es la leishmaniosis canina?

23 oct, 2011 por

¿Qué es la leishmaniosis canina?

¿Qué es la leishmaniosis canina?
Es una enfermedad crónica, multisistémica y que si evoluciona de forma natural, suele ser fatal para el perro que la padece.

¿Cuál es su causa?
En la cuenca mediterránea esta enfermedad está producida por Leishmania infantum, un protozoo capaz de parasitar un tipo de células del organismo los macrófagos, células que en principio tienen la función de destruir a éstos y otros microorganismos .
Las leishmanias en el interior de los macrófagos adoptan una forma ovoide, sin flagelo externo, de 2-5 micras de diámetro, que recibe el nombre de Macrófago con amastigotes de Leishmania). Los amastigotes se dividen por fisión binaria hasta producir la rotura del macrófago, lo que les permite invadir nuevas células.

¿Cómo se transmite esta enfermedad?
En la naturaleza, la enfermedad se transmite mediante las picaduras de unos pequeños insectos,los flebotomos fotografía Flebotomo, insecto que trasmite las lesihmaniosis)
Detalle de flebotomo, en realidad es una mosca, no un mosquito). Tras la picadura de un vertebrado infectado por leishmanias, el flebotomo ha podido ingerir sangre con macrófagos cargados de amastigotes, que son liberados dentro del aparato digestivo y se transforman en promastigotes(formas más alargadas y con un flagelo externo) que se dividen por fisión binaria a gran velocidad y alcanzan zonas superiores del aparato digestivo del insecto. A partir de este momento, si el flebotomo pica a un hospedador vertebrado susceptible tiene capacidad de inocular los promastigotes.
Los flebotomos se caracterizan por su pequeño tamaño (las formas adultas apenas alcanzan los 3 mm de longitud), por presentar un color ocre-amarillento y por poseer todo su cuerpo cubierto por un manto piloso, incluidas las alas. Sólo las hembras actúan como agentes transmisores, ya que necesitan ingerir sangre para el desarrollo de los huevos.
¿Dónde y cuándo se encuentran los flebotomos ?
El período de actividad de las formas adultas es muy variable dependiendo de la climatología. En condiciones favorables puede extenderse desde principios de la primavera hasta finales del otoño. Las larvas del cuarto estadío entran en dispausa cuando las condiciones ambientales son desfavorables.
La actividad diaria de las formas adultas es crepuscular, iniciándose después de la puesta del sol y prolongándose hasta primeras horas de la madrugada, siempre que la temperatura sea superior a los 18-20º C y la lluvia y el viento estén prácticamente ausentes. El radio de acción, siempre limitado de los flebotomos, depende de la disponibilidad de los hospedadores vertebrados de los que alimentarse y de la existencia de lugares de reposo y/o puesta, desplazándose en cortos vuelos a pocos centímetros del suelo, como si se tratara de minúsculas mariposas.
Es en el exterior donde se encuentra el hábitat natural de los flebotomos; lugares tranquilos, con escasa iluminación, moderadas temperatura, una elevada humedad y un constante y alto contenido de materia orgánica, tales como madrigueras, cuevas, hendiduras del terreno, oquedades de los árboles, vertederos, alcantarillas etc., aunque también pueden vivir en el interior de las viviendas, establos, garajes, etc. si se dan unas condiciones favorables.

¿Es una enfermedad muy frecuente en el perro y está muy extendida en nuestro país ?
La leishmaniosis canina que se diagnostica en la mayor parte de la geografía española, siendo la zona centro (meseta central) y toda la cuenca mediterránea las áreas más afectadas, en donde se alcanzan unas tasas de incidencia anual entre un 3 y un 5%.
No obstante, las características epidemiológicas de esta enfermedad, principalmente en lo referente a la localización del agente transmisor, hacen que su distribución geográfica incluso dentro de un área endémica sea muy heterogénea, comprobándose la existencia de zonas con un importante número de casos junto a otras, a pocos kilómetros, en donde apenas existen casos de enfermedad. La permanencia temporal de los perros en estos focos y su traslado posterior a otras localidades, conduce a que se diagnostiquen casos, incluso, en lugares en principio libres de esta patología.
¿Qué síntomas presentan los perros afectados?
Tras un largo período de incubación en el que sólo es posible apreciar, y no en todos los casos, una pequeña lesión cutánea que recibe el nombre de chancro de inoculación, pueden aparecer una gran variedad de síntomas y lesiones con distinta gravedad y frecuencia. La inconstancia en la presentación de los síntomas y lesiones ha conducido a la descripción de distintos cuadros clínicos para este proceso: cutáneo, visceral o mixto.
Las manifestaciones cutáneas más frecuentes son: alopecia, descamación y úlceras principalmente localizadas en distintas zonas de la cabeza (hocico, orejas, alrededor de los ojos, etc.) y las extremidades (articulaciones, almohadillas plantares, cola, etc. En un menor número de ocasiones pueden presentarse lesiones oculares (conjuntivitis, queratitis, etc.), crecimiento exagerado de las uñas y nódulos cutáneos o mucocutáneos de distinto tamaño y localización.
Los síntomas viscerales principales son: adenopatías, pérdida de peso a pesar de un mantenimiento del apetito, atrofia muscular, hemorragias, aumento de tamaño del hígado y del bazo, anemia, cojeras y, en las fases terminales, signos de insuficiencia renal (poliuria, polidipsia, uremia, etc).
La realidad es que esta diversidad clínica parece estar en función principalmente de la duración del proceso y de la respuesta particular de cada paciente, pudiendo diagnosticarse casos sin apenas sintomatología o incluso asintomáticos, junto a casos graves donde están presentes la mayor parte de los síntomas.

¿Cómo sé si mi perro tiene esta enfermedad ?
Tanto la sintomatología como las alteraciones encontradas en los análisis clínicos rutinarios (en función de los distintos órganos que pudieran estar afectados) tienen un gran valor orientativo en el diagnóstico. Sin embargo sólo a través de métodos específicos, parasitólogicos e inmunólogicos, se puede realizar un diagnóstico definitivo y certero.
El diagnóstico parasitológico, es decir, la observación e identificación de los amastigotes a partir de muestras recogidas de distintos tejidos (ganglio linfático, piel, médula ósea), únicamente tiene valor en caso positivo, pues la obtención de resultados negativos no descarta la posible infección ; Diagnóstico de leishmaniosis (inmunofluorescencia indirecta positiva)). Los tests inmunológicos que permiten detectar la presencia de anticuerpos específicos antileishmania a partir de una muestra de sangre, ofrecen una mayor sensibilidad e igualmente son altamente específicos, ya que la presencia de estos anticuerpos son el testimonio de que se ha producido el contacto con este protozoo.
¿Qué debo hacer si mi perro tiene leishmaniosis?
La primera recomendación es informarse bien respecto a las características de esta enfermedad. En muchas ocasiones la gravedad del proceso no está relacionada con las manifestaciones clínicas que se observan, por lo que se debe requerir un completo examen clínico para conocer el estado general de su mascota y, en función de éste, considerar la posibilidad del tratamiento. Su veterinario es quien mejor le informará y ayudará a adoptar una decisión.
Nunca se debe dejar evolucionar espontáneamente el proceso, ya que supone un importante riesgo no sólo para la salud de su mascota, sino como fuente de transmisión de la enfermedad. A veces, la decisión más apropiada no es otra que el sacrificio humanitario de la mascota.

¿Se puede curar la leishmaniosis canina?
Desafortunadamente, los fármacos disponibles en la actualidad frente a la leishmaniosis canina no llegan a producir la curación definitiva. Sin embargo, la mayoría de los casos, salvo aquéllos que presenten graves complicaciones renales o hepáticas, tienen una buena respuesta a la terapia y alcanzan la remisión clínica. Estos períodos de remisión tienen una duración variable, presentándose a continuación, en la mayoría de los casos, fases de recaídas que pueden ser, si no evitadas, al menos controladas.
La respuesta a la terapia tanto a corto, medio y largo plazo es mucho más favorable cuando ésta se instaura en fases tempranas de enfermedad, lo que hace sumamente importante el haber efectuado un diagnóstico precoz.
Los fármacos más utilizados frente a la leishmaniosis canina son los antimoniales, existiendo un producto específico en el vademécum veterinaria frente a este proceso: el Glucantime.
Durante la administración del tratamiento, en algunas ocasiones, pueden presentarse efectos secundarios por lo que se precisa de una adecuada atención veterinaria. Igualmente, el control clínico es necesario para establecer la correcta duración de la terapia, en función de la respuesta individual de cada paciente.

¿Mi perro supone un riesgo y puede llevar una vida normal?
Tras la administración de una terapia adecuada y alcanzada la remisión clínica, los protozoos que resisten al tratamiento quedan acantonados en órganos internos, por lo que el riesgo de transmisión es mínimo y prácticamente inexistente si se adoptan las medidas profilácticas adecuadas para evitarla.
Durante los períodos de remisión las mascotas pueden llevar una vida perfectamente normal sin que suponga un mayor motivo de preocupación para su propietario.
Una alimentación inadecuada, situaciones de estrés, esfuerzo, debilidad y padecimiento de otros procesos condicionan la capacidad de respuesta del organismo, actuando como factores de riesgo para que se produzca la reagudización del proceso. El mantener un buen estado general, sanitario y nutricional del animal permite obtener la mejor evolución post-tratamiento.
¿Cómo prevenir las recaídas?
El control veterinario, mediante la realización de análisis clínicos, es la única forma de detectar las recaídas, incluso antes que reaparezcan los síntomas.
Las consultas periódicas, especialmente en los momentos previos a la presencia de las formas adultas de los flebotomos, constituyen la mejor práctica, no sólo para mantener el mejor estado de salud de su mascota, sino para interrumpir la cadena epidemiológica, con la instauración de nuevos tratamientos cuando se haya detectado una recaída.
¿La enfermedad pueda afectar a las personas ?
En España, la leishmaniosis es una zoonosis que puede afectar a las personas, produciendo tanto cuadros de leishmaniosis visceral como cutáneos.
La leishmaniosis cutánea se caracteriza por una lesión nodular en la piel (Botón de Oriente), en el lugar de inoculación. En las primeras fases la lesión es cerrada, pero más tarde se desarrolla una pequeña úlcera, rodeada de una zona inflamada, que le da un aspecto de pequeño cráter. La lesión cutánea evoluciona hacia la curación espontánea en el plazo de unos cuantos meses.
Hasta hace unas décadas la principal población de riesgo de leishmaniosis visceral eran los niños menores de 5 años ( infantil), población que en la actualidad está siendo sustituida por personas inumunodeprimidas por distintas causas (transplantes, corticoterapia prolongada, infección por virus de inmunodeficiencia humana, etc). No obstante, los casos de leishmaniosis visceral humana son infrecuentes y es considera como una enfermedad de muy baja incidencia.
La leishmaniosis visceral humana cursa como una enfermedad febril crónica con afectación sistémica, siendo la anemia, la leucopenia, la hepatomegalia y la esplenomegalia, los signos clínicos más característicos.
Debido a su baja incidencia, lo que determina que en ocasiones no se sospeche de ella, y a las frecuentes infecciones oportunistas que la acompañan, muchas veces, la leishmaniosis visceral es mal o tardíamente diagnosticada. Sólo en estos casos el pronóstico puede ser más incierto y la evolución grave, ya que el resto de los casos suele presentar una respuesta favorable a la terapia.
¿Cómo se puede prevenir la enfermedad?
Ante la ausencia de vacunas efectivas frente a la leishmaniosis canina, todas las medidas profilácticas van encaminadas a interrumpir la cadena epidemiológica de esta zoonosis a distintos niveles: lucha antivectorial y protección de la población sana susceptible.
Los principales objetivos de la lucha antivectorial son reducir el número de vectores y evitar su picadura. Para ello, se adoptarán toda una serie de medidas ambientales, encaminadas a eliminar los hábitats ideales para el desarrollo de los flebotomos, tapando oquedades de los árboles y grietas de las paredes y suelos, limpiando de hojarasca y de otros restos de materia orgánica nuestro entorno, etc.
En las épocas de mayor actividad de los flebotomos, se emplearán, de forma racional, insecticidas según principio activo, forma de presentación, etc., tanto en ambientes interiores, como en los ambientes exteriores que sospechemos puedan ser lugares de reposo de estos insectos.
Pueden ser igualmente utilizados insecticidas (y/o repelentes) en forma de sprays, lociones, champús, collares, etc., formulados específicamente para ser aplicados directamente sobre los animales o las personas.
Por último, otra medida importante, que podría ser considerada como profiláctica, es controlar una o dos veces al año a nuestros perros, así como a todos aquellos perros de nueva incorporación, con el fin de poder establecer, precozmente, el diagnóstico en el caso que se produzca la infección.

M.A. Tesouro, I. Amusategui y A. Sáinz

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