Efectos benéficos de los probióticos
Los probióticos en los caninos se utilizan para aumentar la resistencia contra microorganismos patógenos, estimular el sistema inmunológico (Delneste,1998).
Son diversas las formas en que los probióticos utilizan para mejorar la resistencia del huésped contra los microorganismos patógenos, entre las que podemos mencionar los efectos de barrera, la competencia por los sitios de adhesión y por nutrimentos, las modificaciones del hábitat intestinal por cambios en el PH y la producción de sustancias antimicrobianas, entre otras (Germán et al., 2001).
Son más de una docena los microorganismos reconocidos como probióticos, y no todos ellos tienen los mismos efectos y mecanismos de acción, lo que no se puede asumir es que los efectos positivos sean en todos los casos similares; actualmente se cuenta con resultados de muchas investigaciones en este campo, algunas de ellas muy alentadoras, dentro de las que destacan las siguientes:
Microorganismos probióticos como Lactobacillus plantarum 299 y Lactobacillus rhamnosus GG inhiben la adherencia de Escherichia coli enteropatógena, eliminando los organismos patógenos de las células epiteliales del intestino incrementando la mucina intestinal MUC 2 y MUC 3 (Fuller,1992).
En un estudio con ratas inmunodeficientes se probó el efecto de probióticos (Lactobacillus acidophilus, Lactobacillus reuteri, Lactobacillus casei GG y Bifidobacterium animalis) contra la candidiasis y se encontró que no previenen completamente la candidiasis pero reducen la incidencia y la severidad. Encontraron que las bacterias probióticas también modularon la respuesta inmune a Candida Albicans (Schinffrin,1995).
En una revisión elaborada por Mattila et al (1999) se sugiere que los probióticos como Lactobacillus previenen la incidencia y severidad de diarreas causadas por virus y bacterias.
El yogurt natural ecológico (no lácteos), que contienen acidopfhilus/bifidus son efectivos en un 97% contra E.Coli (Saarela,2000).
También se pueden utilizar yogurt en tratamientos reconstituyentes de la flora intestinal frente a copiosas diarreas, lográndose una buena recuperación del paciente.
Los Streptococus salivarius han demostrado una capacidad real contra la colonización del estomago por parte del Helicobacter pylori. Se podría aconsejar su utilización como agente probiótico contra el Helicobacter pylori (Blazer,2001).
En experimentos realizados con lechones de 4-5 semanas de edad indican que la administración de un aditivo oral en el pienso estárter constituido con cepas de Lactobacillus acidophilus y Enterococus faecium reducen significativamente P( 0,01) la concentración de bacterias coliformes en íleon y ciego, y provoca un aumento de lactobacilos en todo el tramo intestinal, evitando las diarreas colibacilares post-destete y constituyendo una alternativa válida para sustituir a los antibióticos prohibidos como promotores del crecimiento, al mejorar sensiblemente la relación lactobacilos/E. coli (Riopérez,2005)
Durante muchos años, se consideró que los microorganismos de la flora intestinal degradaban los productos de la digestión sin ningún beneficio para los animales sin embargo no es así, la flora bacteriana genera compuestos útiles para la nutrición del individuo; dentro de los compuestos que produce son ácidos grasos de cadena corta que aportan energía, además de vitaminas como K y del grupo B y algunos aminoácidos esenciales como lisina (Salminen,1998).
Una de las características más importantes a considerar en la evaluación de los alimentos comerciales es la digestibilidad, representando ésta la proporción de nutrientes disponibles para ser absorbidos en el organismo. Una digestibilidad elevada se asocia a un bajo volumen fecal con heces sólidas, bien formadas y fáciles de remover. Ligados a este parámetro están los ingredientes, importantes de considerar pues, además de influir en el grado de aprovechamiento nutricional, tienen efectos claves en la funcionalidad digestiva (Nobaek et al.,2000).
El papel de los prebióticos y los probióticos, como ingredientes alimentarios que influyen beneficiosamente en el animal, es un elemento adicional a tener en cuenta en el análisis de un preparado alimenticio. Los prebióticos estimulan selectivamente el desarrollo de flora bacteriana benéfica, al servir de “alimento” a bífidobacterias, lactobacilos y eubacterias en el colon. Cuando éstas cepas bacterianas o cultivos fúngicos liofilizados son directamente transferidos (vía oral) al intestino de un huésped, con el fin de recolonizar la flora bacteriana intestinal, estamos hablando del uso de probióticos, un concepto distinto e importante de diferenciar ( Zbinden, 2000).
Recientemente se ha investigado el efecto de probióticos sobre el sistema inmune con resultados positivos, estos microorganismos pueden alertar al sistema inmunitario y favorecer el rechazo de microorganismos infecciosos por medio de la modificación de parámetros inmunológicos como lo son la producción de inmunoglobulinas especificas de tipo A (para defensa de las mucosas), concentración de macrófagos, producción de interferón y otras citocinas o en la activación de la fagocitosis. Los resultados del estudio enfatizan la complejidad de las relaciones que existen entre la microflora intestinal y el huésped (Blazer,2001).
Hay estudios que apoyan la hipótesis de que el consumo de yogurt puede aumentar la respuesta inmune e incrementar la resistencia a enfermedades (Benyacoub et al.,2003).
Una estrategia que pudiera ser alentada en el futuro, consiste en llevar a cabo una combinación tanto de los prebióticos como de los probióticos, los cuales reciben el nombre de simbióticos que afectan al huésped de manera benéfica, al mejorar la supervivencia e implantación de suplementos dietéticos microbianos vivientes dentro del tracto gastrointestinal, y mediante la estimulación selectiva del crecimiento y activación del metabolismo de uno o un número limitado de bacterias promotoras de la salud y en consecuencia del bienestar del huésped. Dicha estrategia pudiera ofrecer finalmente los siguientes beneficios nutricionales: una mejoría en la supervivencia de las bacterias vivas en productos alimenticios, con una extensión en la vida, un aumento en el número de bacterias ingeridas que alcanzan el colon en forma viable, estimulación en el colon de un crecimiento e implantación de bacterias tanto exógenas como endógenas, una activación en el metabolismo de estas bacterias( solo las bacterias metabolicamente activas pueden promover un estado de salud) (Amster,1994).
Estos preparados alimenticios(simbióticos) incorporados en la alimentación de los cachorros tienen una gran utilidad precisamente porque en esta etapa de vida de esta especie se produce un cambio sustancial en la conducta alimenticia de estos animales y mediante la implantación de estos preparados mejoraría su sistema digestivo, así como también su flora microbiana para que puedan incorporar otros alimentos con mayor contenido de materia seca y sin duda el cachorro crecerá de una forma más rápida y saludable.
En determinados momentos de la vida del animal factores exógenos diversos (cambios de alimentación, infecciones, parasitismos y tratamientos con antibióticos etc.) provocan la ruptura del equilibrio intestinal y todo el sistema digestivo se ve afectado en mayor o menor grado. El primer síntoma de esta ruptura es la diarrea, expresión de la debilidad de las defensas intestinales que posibilita a los gérmenes patógenos implantarse, adherirse y proliferar en las células epiteliales del intestino. La diarrea no sólo supone un déficit en la absorción del agua sino también de numerosas sustancias nutritivas. De la gravedad de la deshidratación y del desequilibrio electrolítico consiguiente dependerá, incluso, la vida del animal. Junto a estas alteraciones en el “estado hídrico”, y una vez provocado el cambio cuanti-cualitativo bacteriano intestinal, nuevos agentes infecciosos pueden asentar en otros tejidos del organismo (Badmaev et al., 2000).
Supuesto que los factores determinantes de la ruptura del equilibrio de la flora intestinal son múltiples, y la prevención de este desequilibrio en producción animal adquiere un gran significado económico, es fácil comprender las razones por las cuales han sido numerosas las investigaciones dirigidas a la obtención de productos químicos o biológicos, capaces de evitar o prevenir las alteraciones en el ecosistema digestivo. Fruto de estas investigaciones ha sido el descubrimiento de microorganismos específicos que, administrados regularmente, son capaces de mantener la normalidad de la flora intestinal de los animales (Torres, 1999).






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