La serología y la leishmaniosis canina

19 ene, 2012 por

La serología y la leishmaniosis canina

La serología y la leishmaniosis canina

 

El método más extendido en la clínica veterinaria para diagnosticar la leishmaniosis es la detección de anticuerpos anti-Leishmania circulantes (principalmente IgG y especialmente IgG1 e IgG2) mediante técnicas de diagnóstico serológico.
Uno de los principales problemas de la leishmaniosis es el diagnóstico [1]. En los casos avanzados, con los signos clínicos clásicos, bien descritos en la literatura, el diagnóstico puede resultar fácil. Sin embargo, en muchos otros casos, debido a que los signos clínicos son muy pleomórficos y similares a los de otras enfermedades, a que las lesiones histopatológicas no son patognomónicas y a que no existe un test diagnóstico 100% sensible, llegar a un diagnóstico definitivo de leishmaniosis supone evidentes quebraderos de cabeza.Por tanto, es importante conocer y profundizar en las principales técnicas con las que contamos para el diagnóstico de la leishmaniosis canina. Otro problema importante es el seguimiento posterior del animal durante y después del tratamiento, donde no existe un protocolo consensuado y varía según la experiencia personal de cada veterinario [2].Debido a que los análisis clínicos muestran alteraciones que no son patognomónicas, el diagnóstico más fiable de la infección por Leishmaniaes la observación del parásito. Puede conseguirse con punciones de médula ósea (principalmente en costilla, aunque también en fémur y cresta ilíaca) o de ganglio linfático y con su posterior tinción con el método Diff-Quik o May-Grünwald-Giemsa [3]. Es un método sencillo, rápido, económico y relativamente poco traumático. La presencia de un sólo amastigote en el interior de los macrófagos se considera diagnóstica de infección. Este método lo trataremos en un próximo capítulo, junto con la valoración de las biopsias.
Diagnóstico de leishmaniosis.
Serología • Se pueden utilizar pruebas rápidas en pacientes ambulatorios, pero se recomienda verificar el resultado con técnicas cuantitativas como ELISA o IFI.
• ELISA e IFI también proporcionan el título, que es importante para evaluar la intensidad de la respuesta inmune.
• Para evitar dobles interpretaciones debidas a la variabilidad relacionada con el laboratorio o el método utilizado:
- Utilice siempre el mismo método y el mismo laboratorio para evaluar la seroconversión.
- Considerar como “alto” sólo un título de anticuerpos de al menos 4 veces el umbral de positividad del laboratorio utilizado.
Confirmación Es recomendable, en la mayoría de casos, confirmar la infección mediante detección del parásito (o de su ADN)

 

Diagnóstico serológico de leishmaniosis paso a paso

Detección de anticuerpos en sangre

El método más extendido en la clínica veterinaria para diagnosticar la leishmaniosis es la detección de anticuerpos anti-Leishmania circulantes (principalmente IgG y especialmente IgG1 e IgG2) mediante técnicas de diagnóstico serológico. En los perros enfermos de leishmaniosis, la respuesta humoral normalmente es muy alta, y los perros producen gran cantidad de IgGs, aunque esta respuesta no suele detener o eliminar la infección [4,5].

Esta producción de anticuerpos o seroconversión se desarrolla durante los meses siguientes al momento de la infección, la media es de unos 5 meses (intervalo: 1-22) para la infección natural y 3 meses (intervalo: 1- 6 meses) para la infección experimental [6]. Sólo en los perros con diseminación del parásito los títulos de anticuerpos tienden a ir aumentado. Las técnicas de diagnóstico disponibles son diversas. Algunas como el western blotting (WB), aunque han demostrado ser óptimas para el diagnóstico, no se utilizan de forma habitual por razones de tiempo de realización y coste económico. Las técnicas más utilizadas son la prueba de inmunomigración rápida, la técnica de ELISA y la de inmunofluorescencia indirecta (IFI), descritas de forma esquemática a continuación.

Es de muy fácil realización y se puede llevar a cabo en la propia clínica o ambulatorio, pero es de una eficacia diagnóstica inferior a las técnicas de ELISA e IFI. La especificidad es media-alta pero la sensibilidad es baja (30-70%) [7-9] y por tanto nos puede dar resultados falsos negativos. En estos casos, si persiste una fuerte sospecha diagnóstica, se recomienda utilizar alguna de las otras técnicas.En el caso de resultado positivo, el límite lo tiene en que es una técnica cualitativa y no cuantitativa, por tanto no permite valorar el título de anticuerpos, que es interesante para identificar los perros con diseminación del parásito y la monitorización del paciente. Siempre que sea positivo se recomienda realizar una prueba cuantitativa de anticuerpos para seguir adecuadamente la respuesta al tratamiento.
El suero a examinar se coloca en un micro-pocillo recubierto con antígenos de Leishmania. En caso de positividad, se aprecia una reacción colorimétrica cuantificable mediante espectrofotómetro y, por tanto, no sujeta a una variabilidad subjetiva ligada al operador.Es una prueba con una especificidad y sensibilidad media-alta (70-100%). La sensibilidad es mucho más elevada si se utilizan múltiples antígenos de Leishmania, con lo que aumenta el número de lugares donde se pueden fijar los eventuales anticuerpos presentes en el suero [7,8,10-12]. Además, permite cuantificar los anticuerpos específicos.
La prueba de IFI se realiza colocando el suero a examinar en unos portas donde están presentes promastigotes de Leishmania. Los anticuerpos eventualmente presentes se fijan a los promastigotes y la positividad se evidencia utilizando anti-anticuerpos fluorescentes.En este caso también es posible determinar el título de anticuerpos utilizando diluciones seriadas del suero a examinar. La sensibilidad y la especificidad de la IFI son cercanas al 100% [7,9,10] y por este motivo es la prueba considerada de referencia por la Organización Internacional de Epizootías [13]. Sin embargo, en esta prueba el componente subjetivo del operador es más elevado.

Se han realizado varios estudios sobre la utilidad de estas técnicas. Las conclusiones más interesantes son que la IFI, el ELISA y el WB ofrecen resultados muy parecidos. Aproximadamente, su sensibilidad oscila entre el 60 y el 100% según los autores [14,15].

Interpretación de los resultados analíticos

La presencia de un positivo, en cualquiera de estas pruebas, no indica la presencia de infección activa. No hay que olvidar que puede tratarse de un residuo de una antigua infección, ya controlada por el sistema inmunitario. Sin embargo, está claro que cuando los títulos son altos, las posibilidades de falsos positivos disminuyen, pero siempre dependiendo de los límites establecidos para cada técnica. En general títulos que sean 4 veces el valor que se considera positivo son altamente indicativos de infección real.

Si disminuimos los límites la sensibilidad aumenta el riesgo consiguiente de disminuir la especificidad. En los perros que dan titulaciones positivas débiles o muy cerca de los límites es preferible repetir el test aproximadamente a las 4-6 semanas para determinar si se trataba de un título residual que va decreciendo o de una infección activa en progreso. En zonas endémicas es muy frecuente encontrar perros seropositivos sin infección activa [4,14,16] y al contrario, a veces en fases iniciales es posible encontrar perros seronegativos [17].

A estas dificultades en encontrar un test de sensibilidad y especificidad de 100% se une el hecho que ninguno de estos test, con la posible excepción del WB [18], permiten el seguimiento de la evolución de la enfermedad de una forma eficaz. Hay muchos perros en los que los títulos disminuyen rápidamente durante el tratamiento, pero en cambio en otros son oscilantes o se mantienen elevados incluso sin signos clínicos [19]. Aunque los estudios en perros son limitados, es posible que la técnica de WB permita determinar en qué fase de la enfermedad se encuentra el perro [18].

Cuando hablamos de ELISA e IFI, es oportuno asegurarse que el laboratorio realiza titulaciones “end point” es decir, hasta la última dilución positiva y no simplemente hasta un predeterminado valor de positividad. Debido que no siempre hay una correlación directa entre la gravedad de los signos clínicos y el título de anticuerpos (sobre todo para valores medios-bajos), los títulos de anticuerpos permiten diferenciar a los perros infectados pero no enfermos, que tienden a tener títulos bajos, de los perros infectados y enfermos, que tienden a tener un título de anticuerpos alto. La definición de título “bajo” o “alto” va siempre relacionada con la zona de corte de cada laboratorio para su positividad.La mayor parte de laboratorios considera negativos a perros con títulos IFI inferiores a 1:40, positivos aquellos con títulos iguales o superiores a 1:80 y dudosos los títulos entre 1:40 y 1:80. Algunos laboratorios usan otras zonas de corte, con lo que es oportuno (sobre todo en los casos donde se quiera verificar un aumento o una disminución del título) hacer siempre referencia al mismo laboratorio. En cada caso, visto el alto coeficiente de variación intra-test que caracterizan a todas estas pruebas serológicas, es oportuno considerar como “alto” sólo los títulos que superan al menos en 4 veces el valor que tiene el laboratorio de referencia como zona de corte (por ejemplo, si el laboratorio considera “positivo” un título igual o superior a 1:80 se considera “alto” un título superior a 1:640) [20,21].

Por Lluís Ferrer y Xavier Roura

Lluís Ferrer, med vet, PhD, Dipl ECVD (1). Xavier Roura, med vet, PhD, Dipl ECVIM-CA. (2)(1) Miembro del grupo LeishVet. Facultad de Veterinaria, Universitat Autònoma de Barcelona.

(2) Miembro del Grupo de Estudio de la Leishmaniosis Canina (GSLC). Hospital Clínic Veterinari, Universitat Autònoma de Barcelona.

 

 

 

En resumen, las técnicas serológicas resultan una herramienta muy útil en el diagnóstico de la leishmaniosis canina, pero a veces de limitado valor a la hora de evaluar la presencia de Leishmania en el paciente durante la respuesta al tratamiento.

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