Síndrome Diarreico Canino Parte 1

7 ene, 2012 por

Síndrome Diarreico Canino Parte 1

Síndrome Diarreico Canino Parte 1

 

 

Resumen : Este es uno de los problemas más frecuentes en los perros.. La diarrea es un aumento en la cantidad de agua en la materia fecal, acompañado de una mayor frecuencia y mayor volumen de las heces. A su vez la diarrea puede ser aguda o crónica. Un estudio sobre diarrea y alimentación en el perro, han comprobado que todo cambio brusco de alimentación expone al animal a un síndrome de mal digestión; en este caso, el equilibrio enzimático y la microflora no están en armonía con el sustrato presente en el interior del tubo digestivo. Casi siempre se observa pérdida de peso, pelo opaco, apetito variable, vómitos. La diarrea puede ser continua o intermitente. Las causas pueden ser una enfermedad inflamatoria del intestino, un síndrome de mala absorción, desórdenes funcionales del intestino, alteraciones metabólicas o tumores. A veces se soluciona solamente con dieta, pero otras se necesita un diagnóstico y tratamiento específicos

Introducción

La diarrea es un aumento en la cantidad de agua en la materia fecal, acompañado de una mayor frecuencia y mayor volumen de las heces. A su vez la diarrea puede ser aguda o crónica. La más común es la aguda, en general requiere solo tratamiento sintomático. Cuando este tratamiento no es suficiente, el problema persiste y se transforma en crónico. En estos casos es necesario hacer un diagnóstico más preciso para poder instaurar el tratamiento específico (Iglesias, 1999).

Este es uno de los problemas más frecuentes en los perros. A veces se soluciona solamente con dieta, pero otras se necesita un diagnóstico y tratamiento específicos. El sistema digestivo del perro es muy similar al del humano. La digestión normal de los nutrientes comienza en el estómago (los perros prácticamente no mastican la comida) y continúa en la primer porción del intestino delgado mediante las enzimas pancreáticas, la bilis y las enzimas proteolíticas presentes en las células de la mucosa intestinal. En la segunda y tercera porciones del intestino delgado y en el intestino grueso se lleva a cabo la absorción del agua presente en el material que está siendo digerido y como resultado se forma la materia fecal.
Desarrollo

2.1. Definiciones.

Síndrome diarreico: Alteración en el contenido de agua, volumen o frecuencia de las deposiciones: disminución de la consistencia (blanda o líquida) y un aumento de la frecuencia.

Diarrea infecciosa: diarrea debido a una etiología infecciosa. Suele estar acompañada por vómitos y dolor abdominal.

Diarrea aguda: Diarrea con menos de 14 días de evolución.

Diarrea secretora: Diarrea acuosa de alto volumen, en ausencia de sangre, pus, dolor abdominal intenso o fiebre.

Diarrea disentérica: Deposiciones mucosas y/o sanguinolentas frecuentes y de volumen escaso a moderado, que pueden estar acompañados de tenesmo, fiebre o dolor abdominal intenso.

2.2. Alteraciones en el tubo digestivo que dan origen a la diarrea.

2.2.1. De la absorción: Por lesión en el intestino delgado y/o grueso, en los que se lleva a cabo la absorción de agua y sustancias nutritivas (síndrome de malabsorción) o bien por defectos en la digestión de diferentes nutrientes (síndrome de maldigestión).
2.2.2. De la secreción: Por lesión inflamatoria o infecciosa de la mucosa que recubre el tubo digestivo o por defectos en el paso de ciertos nutrientes al torrente circulatorio una vez absorbidos.

2.2.3. De la capacidad de movimiento (motilidad) del tubo digestivo: Si la motilidad aumenta se producirá diarrea por la disminución del tiempo de contacto del contenido intestinal con la superficie de absorción y si está enlentecida, por sobrecrecimiento bacteriano.
Tipos de Diarreas

1. Diarrea aguda: tiene un comienzo repentino y puede estar acompañada por vómitos, dolor abdominal, depresión, fiebre, falta de apetito y deshidratación (Ynaraja, 2002)

Las causas pueden ser:

a) Infecciosa: provocada por virus, como el Parvovirus (es muy severa, con abundante sangre y vómitos), o parásitos. Esta última puede ser más o menos grave según qué parásito la provoque (coccidios, giardias, ancylostoma, toxocara), la edad del paciente y su estado sanitario.

b) Tóxica o metabólica: en estos casos la diarrea suele ser solo uno de los signos clínicos que se observan. Los demás síntomas dependen del tóxico o de la enfermedad que padezca el perro.

c) Dietaria: es la más común. Puede ser provocada por una cantidad excesiva de comida, por comer algo en mal estado, por un cambio brusco en la dieta o por sensibilidad del animal a algo que ingirió. Si recuerdas lo que tu perro comió ese día o el anterior podrás darte cuenta qué pudo hacerle mal.

Los casos leves de diarrea aguda en general se resuelven con ayuno de 24 h y dieta estricta. Los más severos requieren un tratamiento de sostén como administrar suero, antibióticos, reguladores del tránsito intestinal.

2. Diarrea crónica: es cuando una diarrea se prolonga por más de dos o tres semanas. Siempre debes recurrir a un veterinario en estos casos pues se debe hacer un examen completo y una historia clínica exhaustiva. A veces son necesarios diversos análisis y estudios funcionales.

Casi siempre se observa pérdida de peso, pelo opaco, apetito variable, vómitos. La diarrea puede ser continua o intermitente. Las causas pueden ser una enfermedad inflamatoria del intestino, un síndrome de mala absorción, desórdenes funcionales del intestino, alteraciones metabólicas o tumores. Sería muy largo incluir en este artículo la descripción de cada tipo, pues a veces las diferencias son pequeñas y difíciles de comprender sin un conocimiento acabado de la fisiología de la digestión.

Las diarreas crónicas pueden ser:

a) Diarrea de tipo osmótica:

Es consecuencia de una mala asimilación del alimento producida a raíz de una mal digestión y/o de una mal absorción o de una sobrecarga alimenticia.

La mala digestión se produce cuando la secreción enzimática digestiva no es la adecuada. Ejemplos típicos en el perro son la insuficiencia pancreática exocrina y en menor grado, la insuficiencia biliar.

Un estudio sobre diarrea y alimentación en el perro, han comprobado que todo cambio brusco de alimentación expone al animal a un síndrome de mal digestión; en este caso, el equilibrio enzimático y la microflora no están en armonía con el sustrato presente en el interior del tubo digestivo.

La mala absorción se produce cuando el enterocito esté lesionado; esto conlleva una anomalía en la absorción de los nutrientes. Un síndrome de mala absorción se produce como consecuencia de virus (parvovirus), ciertos nutrientes (gluten), tumores, enfermedades inflamatorias digestivas crónicas, etc. En otras ocasiones, la diarrea osmótica es consecuencia de un exceso en la ingesta de los alimentos. Aunque también puede tener lugar en animales adultos, este hecho es mucho más frecuente en cachorros, ya que no conocen el factor autolimitante y se produce una sobrecarga de su capacidad digestiva.

La mala digestión y la mala absorción aumentan el contenido de moléculas hidrosolubles en la luz del tubo digestivo, esto provoca un aumento de la presión osmótica y se retiene agua.

b) Diarrea de tipo secretora:

Se produce por hipersecreción de agua y electrolitos a nivel del tubo digestivo, la cual no está compensada por un aumento de la absorción. La causa fundamental son bacterias que segregan enterotoxinas que estimulan la producción de prostaglandinas originando así hipersecreción. La patogenia implica un aumento del AMP-cíclico en el interior del enterocito, el cual es el responsable directo de dicha hipersecreción.

c) Diarrea de tipo exudativa:

Es consecutiva a un trastorno de la permeabilidad intestinal, como consecuencia de lesiones que se producen en la mucosa intestinal, provocadas por afecciones víricas, bacterianas, inmunológicas adquiridas o linfangiectasias congénitas o adquiridas. Se origina un aumento de la permeabilidad epitelial y se acompaña de pérdidas proteicas.

Si el proceso continúa se afecta la permeabilidad a nivel capilar dando lugar a una diarrea hemorrágica, debido a la salida de sangre a la luz intestinal.

d) Diarrea de tipo motora:

Es de carácter multifactorial, destacando entre otros los factores de: stress, concentración de hormonas tiroideas, prostaglandinas e inadecuada secreción de gastrina.

Fenómenos en la diarrea motora.

Un aumento de la motilidad intestinal que conduce a un menor tiempo de contacto entre el contenido intestinal y las células vellosas, dando lugar a una menor absorción de agua, y por lo tanto, a unas heces con mayor contenido hídrico (diarrea).

Una disminución de la amplitud de los movimientos de segmentación, lo cual explica una mayor concentración de la flora bacteriana y por tanto una irritación de la mucosa intestinal, provocando así fenómenos de hipersecreción. En la mayor parte de las diarreas caninas se observa hipomotilidad intestinal.

e) Diarrea de tipo mixta: Es consecuencia de la interacción de varios de los mecanismos fisiopatológicos anteriormente citados.

Diferenciación entre diarrea aguda y diarrea crónica

La diferenciación entre un proceso diarreico agudo o crónico es fundamental a la hora de establecer un plan diagnóstico a seguir. Existen diferencias clínicas claramente significativas entre ambos procesos:

La diarrea aguda se caracteriza por:

Desarrollo rápido y aparatoso.

Mal estado general del animal.

Dolor abdominal a la palpación.

Deshidratación, desequilibrios electrolíticos y acidosis.

Puede acompañarse de vómitos.

Proceso autolimitado que tiende a la solución, con un tratamiento sintomático adecuado.

La diarrea crónica se caracteriza por:

Desarrollo lento.

El estado general del animal se deteriora paulatinamente.

Dolor abdominal poco marcado.

Grado de hidratación normal o deshidratación leve o moderada.

No suele presentar vómitos.

No responde a tratamiento sintomático, hay que tratar causa.

Diferenciación entre diarrea de intestino delgado y diarrea de intestino grueso

Realizar una diferenciación entre diarrea de intestino delgado e intestino grueso es importante, puesto que nos limita el campo de posibles diagnósticos a la mitad. De esta forma podremos orientar mejor la prueba o pruebas diagnósticas complementarias a seguir para obtener un diagnóstico correcto. (Ynaraja, 2002)

 

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